Rehacer la web o rehacer el contenido
Cuando una web no convierte, el primer impulso es rediseñarla. A veces es lo correcto, pero muchas veces el problema no está en el diseño sino en lo que dice.
Antes de tocar nada, mira los datos: por dónde entra la gente, dónde se va y qué páginas ya funcionan. Si el tráfico llega pero se marcha en los primeros segundos, es un problema de mensaje.
Rediseñar sin arreglar el contenido suele dar una web más bonita con los mismos resultados. Al revés, ordenar el mensaje sobre una web correcta se nota antes y cuesta bastante menos.

